Homelab
Porque pagar la nube por cosas que puedo correr en casa no tiene sentido.
Mi abuelo me dio su PC antigua y la convertí en un servidor doméstico dedicado. Corro mi propia red interna que expone servicios auto-hospedados sin depender de la nube: Docker orquesta todo el stack, Pi-hole maneja el DNS local, y una VPN me da acceso completo desde cualquier parte del mundo. En el proceso aprendí a encontrar y adaptar repositorios open-source para resolver todo tipo de necesidades — desde instancias Kasm y espacios virtuales de VS Code hasta una base de datos privada para sincronizar Obsidian y mi propio despliegue de OpenClaw. La máquina sirve exclusivamente mis necesidades personales.
Stack en Docker
Todos los servicios corren en contenedores Docker sobre Linux. El DNS local con Pi-hole filtra publicidad en toda la red, y un reverse proxy expone cada servicio bajo su propio subdominio interno sin abrir puertos innecesarios.
VPN de acceso global
Una VPN propia me permite acceder a cualquier servicio del homelab desde cualquier país — con la misma URL interna, sin depender de servicios comerciales ni exponer puertos al internet público.
Servicios y apps personales
Kasm para entornos de escritorio en el navegador, VS Code Server para programar desde cualquier dispositivo, sincronización privada de Obsidian y OpenClaw para automatizaciones — todo auto-hospedado y bajo mi control.
Descubrimiento open-source
El homelab se convirtió en mi laboratorio de exploración: aprendí a evaluar, desplegar y adaptar repositorios open-source para usos reales, entendiendo sus dependencias, configuraciones y limitaciones en producción doméstica.
Porque nadie debería armar su horario del semestre a mano.