Seis meses más tarde volví a intentarlo, esta vez sabiendo qué era una API y qué era una aplicación web. Hice una interfaz sencilla en React y el backend en Spring Boot, que era lo que menos migración pedía viniendo de Java. La API corría en Heroku y el frontend en Vercel.
Fue el semestre en que más avancé, y creo que se alinearon dos cosas: por fin tenía un servidor atendiendo usuarios reales, y todavía estaba en un semestre con muchas materias para elegir. A medida que avanzas en la carrera las opciones se reducen y la herramienta pierde valor. Ayudé a unas 20 personas. No es un número enorme, pero ver que lo usaban me hizo muy feliz. Lo malo: gasté 10 dólares o más en un solo mes de servidor y base de datos, con plata que no tenía.